CARTA
APOSTÓLICA
“DIES DOMINI”
DE SU SANTIDAD
EL PAPA JUAN PABLO II
al Episcopado, al Clero y a los Fieles
acerca de la
SANTIFICACIÓN DEL
DOMINGO
Un
análisis preparado por Martín Gondra
El
papa Juan Pablo II hizo público un documento
de 104 páginas – “Dies Domini”
(El Día del Señor) - exaltando la
santidad del domingo, y exhortando a toda la cristiandad
a venerar el día de reposo dominical y
convertirlo en ley civil. ¿Pero es verdaderamente
el domingo el día de reposo ordenado por
Dios y enseñado por Cristo y la Biblia?
Descubra la verdad acerca del cuarto mandamiento
conforme está enseñada en las Escrituras
y las páginas de la historia.
¿CUANDO,
DONDE Y POR QUIEN
FUE ESTABLECIDO EL DIA DE REPOSO?
“Fueron pues acabados los cielos y la tierra,
y todo el ejército de ellos. Y acabó
Dios en el día séptimo la obra que
hizo; y reposó el día séptimo
de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día
séptimo y lo santificó, porque en
él reposó de toda la obra que había
hecho en la creación.” – Génesis
3:1-3
El Día de Reposo fué establecido
por Dios mismo en la creación. Todas las
estructuras de tiempo tienen una base astronómica
descubierta por el hombre: El año (365
días) es el tiempo que la tierra demora
en dar una vuelta alrededor del sol; el mes es
el tiempo que la luna tarda en dar una vuelta
completa alrededor de la tierra; el día
(24 horas) es el tiempo que la tierra demora en
dar un giro completo sobre su propio eje. La semana
- en cambio – es la única unidad
de tiempo que encuentra su explicación
exclusivamente en La Biblia. El ciclo semanal
de siete días fué presentado al
hombre por Dios mismo al final de los siete días
que él se tomó en crear la tierra
y todo su contenido. Allí fué también
establecido el séptimo día como
el día de descanso o reposo.
Dios bendijo al séptimo día, y lo
santificó. La palabra “santificar”
significa: ‘apartar para un uso sagrado
o santo’. No es que Dios se cansó,
sino más bien que el séptimo día
lo apartó como un día especial para
reflexionar y recordarnos cómo fuimos creados.
Más adelante en la historia de este mundo,
cuando Dios proclamó su Santa Ley al hombre
desde el monte Sinaí, en la forma de los
Diez Mandamientos, nuevamente nos recordó
la importancia del día de reposo. Esta
vez, Dios puso la observancia del día de
reposo con la solemnidad de uno de los Diez Mandamientos,
el cuarto, que lee así:
“Acuérdate del día sábado
para santificarlo. Seis días trabajarás,
y harás toda tu obra; mas el séptimo
día es reposo para el Señor tu Dios.
No hagas en él obra alguna, tú,
ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada,
ni tu bestia, ni tu extranjero que está
dentro de tus puertas.
“Porque en seis días hizo el Señor
los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas
que en ellos hay, y reposó en el séptimo
día; por tanto el Señor bendijo
el día sábado y lo santificó.”
– Exodo 20:8-11
Nuevamente Dios explica que el sábado fué
instituído por él como recordatorio
de su obra creadora. Cada semana debemos recordar
quién es nuestro Creador y quién
es nuestro Dios. El sábado es nuestra salvaguardia
contra el engaño de la evolución
que niega la existencia de Dios. Dios instituyó
la santificación del sábado con
la misma seriedad y solemnidad con que mandó
guardar todos los Diez Mandamientos cuando ordenó
no jurar en vano, no mentir, no adulterar, no
robar o no matar, entre otros.
¿CUAL
ES EL PROPOSITO DE UN DIA DE REPOSO?
Además de recordarnos la obra de la creación,
el día de reposo debía también
ser el día en que pudiéramos descansar
de nuestras cargas y preocupaciones de la semana.
El día de reposo nos asegura atender a
una necesidad básica del ser humano de
hacer un ‘alto’ para reponer sus fuerzas
y refrescar su vida apartándose por 24
horas de sus actividades laborales cotidianas:
“Seis dias trabajarás, y al séptimo
dia reposarás, para que descanse tu buey
y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu sierva,
y el extranjero.” – Exodo 23:12
Así, Dios no sólo estableció
el día de reposo como uno de los Diez Mandamientos,
sino que además lo designó como
una prueba de fidelidad, como una señal
entre sí y sus hijos obedientes: “Y
les dí también mis días de
reposo, para que fuesen por señal entre
mí y ellos, para que supiesen que yo soy
el Señor que los santifico.” –
Ezequiel 20:12 y 20; Exodo 31:13, 17.
RESULTADOS
DE GUARDAR EL DIA DE REPOSO
Obedecer a Dios tiene su recompensa, y obedecer
el cuarto Mandamiento referente al dia de reposo
no es la excepción: “Bienaventurado
el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que
lo abraza; que guarda el sábado para no
profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo
mal.” – Isaías 56:2
“Porque así dijo el Señor:
‘A los eunucos que guarden mis sábados,
y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto,
yo les daré lugar en mi casa y dentro de
mis muros, y nombre mejor que el de hijos e hijas,
nombres perpetuo les daré, nombre que nunca
perecerá.” – Isaías
56:4, 5
“Si retrajeres del día sábado
tu pie, de hacer tu voluntad en mi día
santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso
de Jehová, y lo venerares, no andando en
tus propios caminos, ni buscando tu voluntad,
ni hablando tus propias palabras, entonces te
deleitarás en Jehová; y yo te haré
subir sobre las alturas de la tierra, y te daré
a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la
boca de Jehová lo ha hablado.” –
Isaías 58:13, 14
ENSEÑANZA
Y EJEMPLO DE CRISTO
Cristo, el Hijo de Dios, vino al mundo para darnos
su ejemplo de obediencia, y mostrarnos de palabra
y de hecho que la Ley de Dios debe obedecerse;
el mismo dijo: “No penséis que he
venido a abrogar la ley o los profetas; no he
venido para abrogar, sino para cumplir. Porque
de cierto os digo que hasta que pasen los cielos
y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará
de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De
manera que cualquiera que quebrante uno de estos
mandamientos muy pequeños, y así
enseñe a los hombres, muy pequeño
será llamado en el reino de los cielos;
mas cualquiera que los haga y los enseñe,
éste será llamado grande en el reino
de los cielos” – S. Mateo 5:17-19
Ni los cielos ni la tierra han pasado, de manera
que obviamente tampoco los Diez Mandamientos pueden
haber pasado tampoco, según Jesús.
Veamos su ejemplo: “Vino a Nazaret, donde
se había criado, y el sábado entró
en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se
levanto a leer.” – S. Lucas 4:16
“Descendió Jesús a Capernaum,
ciudad de Galilea; y les enseñaba los sábados.”
– S. Lucas 4:31
Jesús no sólo guardaba el sábado
como el día de reposo e iba a la iglesia
en ése dia, sino que además dedicaba
el sábado especialmente para hacer obras
de bien y curar a los enfermos:
“Aconteció un sábado, que
habiendo entrado para comer en casa de un gobernante,
que era fariseo, éstos le acechaban. Y
he aquí estaba delante de él un
hombre hidrópico. Entonces Jesús
habló a los intérpretes de la ley
y a los fariseos, diciendo: ‘¿Es
lícito sanar en sábado?’ Mas
ellos callaron. Y él, tomándole,
le sanó, y le despidió.
Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién
de vosotros, si su asno o su buey cae en algún
pozo, no lo sacará inmediatamente aunque
sea sábado? Y no podían replicar
a estas cosas.” – S. Lucas 14:1-6
Cristo guardó el sábado fielmente
durante toda su vida. De hecho lo hizo hasta en
su muerte. Jesús murió un viernes,
descansó el sábado en la tumba,
y resucitó el domingo. Aún en la
muerte descansó el día de reposo.
ENSEÑANZA
Y EJEMPLO
DE LOS DISCIPULOS DE JESUS
Hay quienes dicen que los discípulos de
Jesús fueron quienes abolieron la observancia
del sábado como día de descanso,
e instituyeron el domingo en su lugar en celebración
de que Jesús resucitó un domingo.
Veamos si esto es cierto. Observemos que día
observaban los discípulos tras la muerte
de Cristo:
Muerto Jesús, “era día de
la preparación, y estaba para comenzar
el sábado. Y las mujeres que habían
venido con él desde Galilea, siguieron
también y vieron el sepulcro, y cómo
fué puesto su cuerpo. Y vueltas, prepararon
especias aromáticas y ungüentos; y
descansaron el sábado, conforme al mandamiento.
El primer día de la semana, muy de mañana,
vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas
que habían preparado, y algunas otras mujeres
con ellas.” – S. Lucas 23:54-24:1
“Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus
compañeros arribaron a Perge de Panfilia;
pero Juan, apartándose de ellos, volvió
a Jerusalén. Ellos, pasando de Perge, llegaron
a Antioquía de Pisidia; y entraron en la
sinagoga un sábado y se sentaron.”
– Hechos de los Apóstoles 13:13,
14
“Cuando ellos salieron de la sinagoga de
los judíos, los gentiles les rogaron que
el siguiente sábado les hablasen de estas
cosas.” – Hechos de los Apóstoles
13:42
“El siguiente sábado se juntó
casi toda la ciudad para oír la palabra
de Dios.” – Hechos de los Apóstoles
13:44
“Y un sábado salimos fuera de la
puerta, junto al río, donde solía
hacerse la oración; y sentándonos,
hablamos a las mujeres que se habían reunido.”
– Hechos de los Apóstoles 16:13
“Pasando por Anfípolis y Apolonia,
llegaron a Tesalónica, donde había
una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como
acostumbraba, fué a ellos, y por tres sábados
discutió con ellos.” – Hechos
de los Apóstoles 17:1, 2
“Y discutía en la sinagoga todos
los sábados, y persuadía a judíos
y a griegos.” – Hechos de los Apóstoles
18:4
El apóstol S. Juan, escritor del libro
del Apocalíspsis dice: “Yo estaba
en el espiritu en el día del Señor.”
– Apocalípsis 1:10 Pero, ¿cuál
es el día del Señor?; Cristo responde:
“Así que el Hijo del Hombre (Cristo)
es Señor aún del sábado.”
– S. Marcos 2:28
¿SE
GUARDARA EL SABADO EN LA ETERNIDAD?
“Porque como los cielos nuevos y la nueva
tierra que yo hago permanecerán delante
de mí, dice el Señor, asi permanecerá
vuestra descendencia y vuestro nombre. Y de mes
en mes, y de sábado en sábado, vendrán
todos a adorar delante de mí, dijo el Señor.”
– Isaias 66:22, 23
¿QUIEN
CAMBIO EL DIA DE REPOSO?
La Biblia en ninguna parte señala otro
día de reposo diferente al sábado
ordenado por Dios. Tanto los profetas del Antiguo
Testamento como Cristo mismo y sus apóstoles
enseñaron la solemnidad del sábado
como día de reposo por precepto y por su
ejemplo.
Pues entonces, ¿quién cambió
la solemnidad del sábado bíblico
del cuarto Mandamiento al domingo que actualmente
casi toda la cristiandad observa?
La respuesta está en las páginas
de la historia. Luego de las conocidas persecuciones
de cristianos de parte de los romanos durante
los primeros siglos de la historia del cristianismo,
surgió un emperador que comprendió
que la fuerza, en lugar de apagar el cristianismo,
lo estaba fortaleciendo y propagando cada vez
más; astutamente decidió entonces
unirse a él, y así poner un alto
a las matanzas y consolidar su imperio. ¿Cómo
lo logró? El mismo se conviertió
al cristianismo. Sin embargo, Constantino no estaba
dispuesto a claudicar a sus costumbres paganas,
y fué así como el 7 de marzo del
año 321 promulgó un edicto ordenando
la santidad del “día del sol”
(Sun-Day):
“Que todos los jueces, y todos los habitantes
de la ciudad, y todos los mercaderes y artesanos
descansen el venerable día del sol. Empero
que los labradores atiendan con plena libertad
al cultivo de los campos; ya que acontece a menudo
que ningún otro día es tan adecuado
para la siembra del grano o para plantar la viña;
de aquí que no se deba dejar pasar el tiempo
favorable concedido por el cielo.” –
Codex Justinianus, lib. 3, tít. 12, párr.
2 (3). Vea también el Codigo de Justiniano,
lib. 3, tít. 12, párr. 2 (3) en
la edición en latín y castellano,
por García del Corral, del ‘Cuerpo
del Derecho Civil Romano’, tomo 4, pág.
333, Barcelona, 1892. El documento original en
latín se halla además en J. L. v.
Mosheim: Institutionen Historiæ Ecclesiasticæ
Antiquoris, sig. 4, parte 2, cap. 4, sec. 5, y
en muchas otras obras.
El Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano,
artículo: ‘Domingo’, dice:
“El emperador Constantino, en el año
321, fue el primero que ordenó una rigurosa
observancia del domingo, prohibiendo toda clase
de negocios jurídicos, ocupaciones y trabajos;
únicamente se permitía a los labradores
que trabajaran los domingos en faenas agrícolas,
si el tiempo era favorable. Una ley posterior
del año 425 prohibió la celebración
de toda clase de representaciones teatrales, y
finalmente en el siglo VIII se aplicaron en todo
su rigor al domingo cristiano las prohibiciones
del sábado judaico.”
La enemistad generalizada en Europa y Asia contra
el judaísmo facilitó que la cristiandad
ya paganizada aceptara sin objeciones este cambio
a fin de no ser confundidos con los judíos
al guardar el mismo día de reposo.
Aunque no puede precisarse con exactitud su fecha
(se calcula que se llevó a cabo entre el
343 y el 381) el Concilio de Laodicea fué
otro fuerte empuje hacia el cambio en el día
de reposo; el Canon 29 lee así: “Los
cristianos no judaizarán y estarán
ociosos el sábado, sino que trabajarán
en ese día; pero honrarán especialmente
el día del Señor, y, siendo cristianos,
no trabajarán, en lo posible, en ese día.
Si, de cualquier modo, se los hallare judaizando,
serán excluídos (excomulgados) de
Cristo.” – Carlos José Hefele,
en A History of the Councils of the Church (Una
Historia de los Concilios de la Iglesia), tomo
2, ed. Inglesa, 1896, pág. 316.
¿RECONOCEN
LAS AUTORIDADES RELIGIOSAS
QUE LA BIBLIA NO ORDENA
LA SANTIFICACION DEL DOMINGO?
Desde luego que sí!
“Plugo a la Iglesia de Dios, que la celebración
religiosa del día sábado fuese transerida
al ‘Día del Señor’.”
– Catecismo Romano (para sacerdotes), ordenado
por el Concilio de Trento y publicado por la Prensa
del Vaticano, por órden del papa Pío
V, en 1566.
“Podéis leer la Biblia, desde el
Génesis hasta el Apocalipsis, y no encontraréis
una sola línea que autorice la santificación
del domingo. Las Escrituras hablan de la observancia
religiosa del sábado, día que jamás
santificamos.” - Cardenal James Gibbons,
en La Fe de Nuestros Padres, Ed. 1923, Copywright
1885, por D. Appleton & Company, pág.
98
“Si consultáramos la Biblia solamente,
tendríamos que santificar todavía
el día de reposo, es decir el sábado.”
– Juan Laux, en Un Curso de Religión
para Escuelas Católicas de Ensenanza Media,
tomo 1, ed. 1936, pág. 51.
“Ella, (la Iglesia Católica Romana)
anuló el cuarto mandamiento al quitar el
sábado de la Palabra de Dios, e instituir
el domingo como día de reposo.” –
N. Summerbell en History of the Christian Church
(Historia de la Iglesia Cristiana), año
1873, pág. 415.
“Si no tuviese tal autoridad (la Iglesia
Católica Romana) no hubiera podido hacer
aquello en que todos los autores modernos versados
en religión están de acuerdo con
ella; no hubiera podido sustituir la observancia
del sábado, el séptimo día,
por la observancia del domingo, el primer día
de la semana, cambio para el cual no hay autoridad
bíblica.” – Esteban Keenan,
en A Doctrinal Cathechism (Un Catecismo Doctrinal),
3ª edición, pág. 174.
“La Iglesia Católica,…en virtud
de su misión divina, cambió el día
del sábado al domingo.” - The Catholic
Mirror (El Espejo Católico), órgano
oficial del Cardenal Gibbons, 23 de septiembre
de 1893.
“Observamos el domingo en lugar del sábado
porque la Iglesia Católica transfirió
la solemnidad del sábado al domingo.”
– Pedro Geiermann, The Convert’s Cathechism
of Catholic Doctrine (Catecismo de Doctrina Católica
del Converso), ed. 1946, pág. 50. Geiermann
recibió la bendición apostólica
del papa Pío X por sus trabajos, el 25
de enero de 1910.
“¿Y dónde en lo absoluto se
nos dice en las Escrituras que debemos guardar
el primer día? Se nos ordena guardar el
séptimo; pero en ninguna parte se nos ordena
guardar el primer día… La razon por
la cual nosotros santificamos el primer día
de la semana en lugar el séptimo es la
misma razón por la cual observamos muchas
otras cosas, no por prescripción de la
Biblia sino de la iglesia.” – Isaac
Williams, en Plain Sermons on the Cathechism (Sermones
Sencillos sobre el Catecismo), tomo 1, págs.
334, 336.
“El domingo, como día semanal apartado
para el culto público obligatorio del Dios
Todopoderoso, para ser santificado por la suspensión
de los trabajos serviles, los negocios y las diversiones
mundanas, y para el ejercicio de la devoción,
es puramente una creación de la Iglesia
Católica.” – Alberto Smith,
Canciller de la Arquediócesis de Baltimore,
en respuesta al Cardenal en una carta del 10 de
febrero de 1920. Véase también la
cita de Monseñor Segur, pág. 453.
Hoy
en día, cuando existen más de doscientas
denominaciones cristianas, incluyendo el catolicismo,
que guardan el domingo y apenas dos o tres que
observan el sábado bíblico, es muy
difícil sujetarse a la voluntad de Dios
con fidelidad y obediencia a su palabra. De hecho,
lo más difícil es siquiera saber
que el domingo no es en verdad el dia de reposo,
sino el sábado. Esta verdad no la enseñan
en los púlpitos de las iglesias ni en los
catecismos o libros de religión en las
escuelas. Es tal la oscuridad que existe referente
a este asunto, que nadie se pregunta si estamos
obedeciendo al Señor o no con referencia
al día de reposo. Todos damos por sentado
que sí, simplemente porque ni idea tenemos
de que la Biblia enseña algo totalmente
distinto.
De hecho, si acaso se enseña algo, es documentos
como la encíclica papal que apartan a la
gente más y más de la verdad referente
al cuarto mandamiento, haciéndole creer
al público desinformado que el domingo
es un dia santo.
Pero una vez que nuestros ojos son abiertos a
la realidad, las cosas son distintas. Antes podíamos
disculparnos ante Dios diciendo que no sabíamos,
pero una vez que sí sabemos que el sábado
es el verdadero día de reposo del cuarto
mandamiento, ya no tenemos excusa.
¿PERO
NO TIENE EL HOMBRE
SUFICIENTE AUTORIDAD COMO PARA CAMBIAR
LA PALABRA DE DIOS?
“No añadiréis a la palabra
que yo os mando, ni disminuiréis de ella,
para que guardéis los mandamientos de Jehová
vuestro Dios que yo os ordene.” –
Deuteronomio 4:2
“Cuidarás de hacer todo lo que yo
te mando; no añadirás a ello, ni
de ello quitarás.” – Deuteronomio
12:32
“Yo testifico a todo aquel que oye las palabras
de la profecía de este libro: Si lguno
añadiere a estas cosas, Dios traerá
sobre él las plagas que están escritas
en este libro. Y si alguno quitare de las palabras
del libro de esta profecía, Dios quitará
su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad
y de las cosas que están escritas en este
libro.” – Apocalipsis 22:18, 19
PERO SI LA MAYORIA GUARDA EL DOMINGO…
¿NO DEBO TAMBIEN HACERLO YO?
“Entrad por la puerta estrecha, porque ancha
es la puerta y espacioso el camino que lleva a
la perdición, y muchos son los que entran
por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto
el camino que lleva a la vida, y pocos son los
que la hallan.” – S. Mateo 7:13, 14
“No todo el que me dice Señor, Señor,
entrará en el reino de los cielos, sino
el que hace la voluntad de mi Padre que está
en los cielos.” – S. Mateo 7:21
¿QUE
ESPERA DIOS DE MI?
¿QUE DEBO HACER?
“Es necesario obedecer a Dios antes que
a los hombres.” – Hechos de los Apóstoles
5:29
“El que es de Dios, las palabras de Dios
oye.” – S. Juan 8:47
“Si sabéis estas cosas, bienaventurados
seréis si las hicieres.” –
S. Juan 13:17
“Vino uno y le dijo: ‘Maestro bueno,
¿Qué bien haré para entrar
en la vida?’ El le dijo: Por qué
me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios.
Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.”
– S. Mateo 19:16, 17
“El cielo y la tierra pasarán, pero
mis palabras no pasarán.” –
S. Mateo 24:35
“Si me amáis, guardad mis mandamientos.”
– S. Juan 14:15
“El que tiene mis mandamientos, y los guarda,
ése es el que me ama; y el que me ama,
será amado de mi Padre, y yo le amaré,
y me manifestaré a él.” –
S. Juan 14:21
“El fin de todo el discurso oído
es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos;
porque esto es el todo del hombre. Porque Dios
traerá toda obra a juicio, juntamente con
toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.”
– Eclesiastés 12:13, 14
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Las
iglesias en general, tanto católicas en
sus diferentes órdenes o cristianas en
sus múltiples denominaciones, como aquellas
de cualquier otro origen, siempre se han caracterizado
por introducir una amplia variedad de símbolos
y tradiciones en su liturgia. El propósito
– por supuesto – es crear un servicio
de culto que represente apropiadamente la solemnidad
de un servicio de adoración en honor de
la Divinidad. Esto sin duda es bueno, y merece
todo nuestro respeto, siempre y cuando tales formalidades
concuerden con lo que Dios mismo desea y espera
de nosotros. Sin embargo, cuando estas tradiciones
y costumbres humanas contradicen las ordenanzas
explícitas de Dios, entonces tenemos un
serio problema, y es nuestro deber obedecer la
instrucción explícita dada en las
Sagradas Escrituras.
Dios acepta nuestras tradiciones, pero de ningún
modo puede aprobar que por ellas deshonremos su
santa ley. La ley de Dios siempre debe estar en
primer lugar, luego nuestras costumbres y tradiciones;
no sea cosa que seamos hallados condenados por
la palabras del Señor Jesucristo, cuando
dijo: “Este pueblo de labios me honra; mas
su corazón está lejos de mí.
Pues en vano me honran, enseñando como
doctrinas mandamientos de hombres.” –
S. Mateo 15:8, 9
por
Martin Gondea
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