El ministerio de Cristo
en el Santuario Celestial
En el cielo hay un santuario, el verdadero tabernáculo
que levantó el Señor y no el hombre.
En él, Cristo lleva a cabo su ministerio
en nuestro favor, poniendo a disposición
de los creyentes los beneficios de su sacrificio
expiatorio realizado una vez para siempre en la
cruz. Cuando ascendió al cielo, inauguró
su ministerio intercesor como nuestro Sumo Sacerdote.
En 1844, al fin del período profético
de los 2.300 días, entró en la segunda
y última fase de su ministerio expiatorio.
Es una obra de investigación judicial,
la cual es parte de la eliminación definitiva
de todo pecado, tipificada por la purificación
del antiguo santuario hebreo en el Día
de la Expiación. En ese servicio típico,
se purificaba el santuario con la sangre de sacrificios
de animales, pero las cosas celestiales se purifican
con el perfecto sacrificio de la sangre de Jesús.
El juicio investigador revela ante las inteligencias
celestiales quiénes de entre los muertos
durmieron en Cristo y por lo tanto son en él
considerados dignos de participar de la primera
resurrección. También manifiesta
quiénes de entre los vivos permanecen en
Cristo, guardando los mandamientos de Dios y la
fe de Jesús y se hallan por lo tanto listos
en él para ser trasladados a su reino eterno.
Este juicio vindica la justicia de Dios al salvar
a los que creen en Jesús. Declara que los
que han permanecido leales a Dios recibirán
el reino. La consumación de este ministerio
de Cristo poco antes de la segunda venida marcará
el cierre del tiempo de prueba para la raza humana.
Levíticos 16:16; Números 14:34;
Daniel 7:9-27; 8:13,14; 9:23-27; Ezequiel 4:6;Hebreos
1:3, 2:16,17; 4:14-16; 8:1-5; 9:11-28; 10:19-22;
Apocalipsis 14:6,7; 20:12; 14:12; 22:12
Levíticos 16:16: "Así purificará
el Santuario de las impurezas de los israelitas,
de sus rebeliones y de todos sus pecados. De la
misma manera hará también con la
Tienda de la Reunión que reside entre ellos,
en medio de sus impurezas.
Números 14:34: Conforme al número
de los 40 días en que reconocisteis la
tierra, llevaréis vuestra culpa durante
40 años; un año por cada día.
Y conoceréis mi desagrado
Daniel 7:9-27: Mientras yo miraba fueron puestos
tronos, y un Anciano de muchos días se
sentó. Su vestido era blanco como la nieve,
y el cabello de su cabeza como lana pura. Su trono
llama de fuego, y sus ruedas fuego ardiente. Un
río de fuego salía delante de él.
Millares de millares le servían, y millones
de millones asistían ante él. El
tribunal se sentó en juicio, y los libros
fueron abiertos. Entonces miré a causa
de las palabras tan arrogantes que hablaba el
cuerno. Miré hasta que mataron a la bestia,
y su cuerpo fue deshecho y entregado para ser
quemado en el fuego. A las otras bestias se les
había quitado su poder, aunque se les concedió
una prolongación de vida hasta cierto tiempo.
Seguí mirando en la visión de la
noche, y vi que con las nubes del cielo venía
como un Hijo de hombre. Llegó hasta el
Anciano de días y fue llevado ante él.
Y le fue dado dominio, y gloria y reino. Y todos
los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron.
Su dominio es eterno, que nunca pasará,
y su reino nunca será destruido. Yo, Daniel,
en mi interior, quedé con mi espíritu
turbado, y las visiones de mi cabeza me asustaron.
Me acerqué a uno de los que asistían,
y le pregunté la verdad acerca de todo
esto". Y él me declaró la interpretación
diciendo: Estas cuatro grandes bestias son cuatro
reyes que se levantarán en la tierra. Después
los santos del Altísimo recibirán
el reino, y lo poseerán eternamente, por
los siglos de los siglos. Entonces quise saber
la verdad acerca de la cuarta bestia, que era
tan diferente de las otras, espantosa en gran
manera, que tenía dientes de hierro, uñas
de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y pisoteaba
las sobras con sus pies. También quise
saber más acerca de los diez cuernos que
tenía en su cabeza, y del otro que había
subido, ante el cual habían caído
tres. De ese mismo cuerno que tenía ojos
y boca que hablaba con mucha arrogancia, y parecía
mayor que sus compañeros. Vi que este cuerno
combatía a los santos y los vencía,
hasta que vino el Anciano de días, y pronunció
juicio en favor de los santos del Altísimo.
Y vino el tiempo, y los santos poseyeron el reino.
Me dijo así: 'La cuarta bestia será
un cuarto reino en la tierra, será diferente
de los otros reinos, y a toda la tierra devorará,
aplastará y despedazará. Los diez
cuernos significan que de aquel reino se levantarán
diez reyes. Tras ellos se levantará otro,
que será diferente de los primeros, y derribará
a tres de ellos. Hablará palabras contra
el Altísimo, a los santos del Altísimo
quebrantará, y tratará de cambiar
los tiempos y la Ley. Y serán entregados
en su mano por un tiempo, dos tiempos y medio
tiempo. Pero se sentará el tribunal en
juicio, y le quitarán su dominio, para
que sea destruido por completo y para siempre.
Y el reino, el dominio y la majestad de los reinos
debajo de todo el cielo, serán dados al
pueblo de los santos del Altísimo; cuyo
reino es reino eterno, y todos los dominios le
servirán y obedecerán.
Daniel 8:13,14: Entonces oí a un santo
que hablaba, y otro santo le preguntó:
"¿Hasta cuándo durará
la visión del continuo, de la prevaricación
asoladora, y del pisoteo del Santuario y del ejército?.
Y él respondió: "Hasta 2.300
días de tardes y mañanas. Entonces
el Santuario será purificado.
Daniel 9:23-27: Tan pronto como empezaste a orar,
fue dada la respuesta, y yo he venido a enseñártela,
porque tú eres muy amado. Entiende, pues,
la palabra, y entiende la visión. Setenta
semanas están cortadas para tu pueblo y
tu santa ciudad, para acabar la prevaricación,
poner fin al pecado, expiar la iniquidad, traer
la justicia de los siglos, sellar la visión
y la profecía, y ungir al Santo de los
santos. Conoce, pues, y entiende que desde que
salga la orden para restaurar y reedificar a Jerusalén
hasta el Mesías Príncipe, habrá
siete semanas, y 62 semanas. La plaza y la muralla
se reedificarán en tiempos angustiosos.
Después de las 62 semanas se quitará
la vida del Mesías, y no por él
mismo. Y el pueblo de un príncipe que ha
de venir, destruirá a la ciudad y el Santuario.
Su fin vendrá como una inundación,
y hasta el fin de la guerra, será talada
con asolamiento. En otra semana confirmará
el pacto a muchos. Y a la mitad de la semana hará
cesar el sacrificio y la ofrenda. Y sobre el ala
del templo uno ejecutará la abominación
asoladora, hasta que la ruina decretada caiga
sobre el desolador.
Ezequiel 4:6: Cumplidos éstos, te acostarás
sobre tu lado derecho, y llevarás la maldad
de la casa de Judá cuarenta días.
Día por año, día por año
te lo he dado.
Hebreos 1:3: El Hijo es el resplandor de su gloria,
la misma imagen de su ser real, el que sostiene
todas las cosas con su poderosa Palabra. Después
de efectuar la purificación de nuestros
pecados, se sentó a la diestra de la Majestad
en las alturas.
Hebreos 2:16,17: Porque no vino para ayudar a
los ángeles, sino a los descendientes de
Abrahán. Por eso, debía ser en todo
semejante a sus hermanos, para venir a ser compasivos
y fiel Sumo Sacerdote ante Dios, para expiar los
pecados del pueblo.
Hebreos 4:14-16: Por tanto, siendo que tenemos
un gran Sumo Sacerdote, que entró en el
cielo, a Jesús, el Hijo de Dios, retengamos
la fe que profesamos. Porque no tenemos un Sumo
Sacerdote incapaz de simpatizar con nuestras debilidades;
sino al contrario, fue tentado en todo según
nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos,
pues, con segura confianza al trono de la gracia,
para alcanzar misericordia y hallar gracia para
el oportuno socorro.
Hebreos 8:1-5: Lo principal de lo que venimos
diciendo es que tenemos un Sumo Sacerdote que
se sentó a la diestra del trono de la Majestad
en el cielo; y es ministro del Santuario, de aquel
verdadero Santuario que el Señor levantó,
y no el hombre. Todo sumo sacerdote es puesto
para ofrecer presentes y sacrificios. De ahí
que era necesario que Jesús tuviese algo
que ofrecer. Si estuviera sobre la tierra, ni
siquiera sería sacerdote, habiendo aún
sacerdotes que ofrecen los presentes según
la Ley. Estos sacerdotes sirven en un Santuario
que es copia y sombra de lo que hay en el cielo.
Por eso Dios dijo a Moisés cuando iba a
levantar el Santuario: "Haz todas las cosas
conforme al modelo que te fue mostrado en el monte
Hebreos 9:11-28: Pero Cristo ya vino, y ahora
es el Sumo Sacerdote de los bienes definitivos.
El Santuario donde él ministra es más
grande y más perfecto; y no es hecho por
mano de hombre, es decir, no es de este mundo.
Y Cristo entró en ese Santuario una vez
para siempre, no con sangre de machos cabríos
ni becerros, sino con su propia sangre, y consiguió
la eterna redención. Porque si la sangre
de los toros, los machos cabríos y la ceniza
de la becerra rociada a los impuros, santifican
para purificar la carne, ¡mucho más
la sangre de Cristo, quien por el Espíritu
Eterno se ofreció a sí mismo sin
mancha a Dios, purificará vuestra conciencia
de las obras que llevan a la muerte, para que
sirváis al Dios vivo!*
Mediador del nuevo pacto. Por eso, Cristo es mediador
del nuevo pacto, para que ahora que él
murió para perdonar los pecados cometidos
bajo el primer pacto, los que son llamados reciban
la promesa de la herencia eterna. Porque donde
hay testamento, es necesario que intervenga la
muerte del testador. Con la muerte, el testamento
queda confirmado, y no es válido entre
tanto que el testador vive. Por eso, ni aun el
primer pacto fue inaugurado sin sangre. Cuando
Moisés leyó al pueblo todos los
Mandamientos de la Ley, tomó la sangre
de los becerros y los machos cabríos, con
agua, lana, escarlata e hisopo, y roció
al libro mismo, y también a todo el pueblo,
y dijo: Esta es la sangre del pacto que Dios os
ha mandado. Además, con la sangre roció
también el Santuario y todos los objetos
del culto. Porque según la Ley, casi todo
se purifica con sangre, y sin efusión de
sangre no hay perdón. Cristo purifica el
Santuario celestial. Fue, pues, necesario que
la copia de las realidades celestiales fuese purificada
con esos sacrificios. Pero las realidades celestiales
mismas requieren mejores sacrificios que éstos.
Porque Cristo no entró en el Santuario
hecho por mano de hombre, que era sólo
copia del Santuario verdadero, sino que entró
en el mismo cielo, donde ahora se presenta por
nosotros ante Dios. Tampoco entró para
ofrecerse muchas veces a sí mismo, como
entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo,
cada año con sangre ajena. De otra manera,
a Cristo le hubiera sido necesario padecer muchas
veces desde la creación del mundo. Pero
ahora, al final de los siglos, se presentó
una sola vez para siempre, para quitar el pecado,
por medio del sacrificio de sí mismo. Y
así como está ordenado que los hombres
mueran una vez, y después enfrenten el
juicio, así también Cristo fue ofrecido
una sola vez, para quitar los pecados de muchos.
Y la segunda vez, sin relación con el pecado,
aparecerá para salvar a los que lo esperan
ansiosamente.
Hebreos 10:19-22: Por tanto, hermanos, siendo
que tenemos plena seguridad para entrar en el
Santuario, por la sangre de Jesús, por
el nuevo y vivo camino que él nos abrió,
a través del velo, esto es, de su carne,
y siendo que tenemos un gran Sacerdote sobre la
casa de Dios, acerquémonos pues con corazón
sincero, con plena certeza de fe, purificado el
corazón de mala conciencia, y lavado el
cuerpo con agua limpia.
Apocalipsis 14:6,7: Entonces vi a otro ángel
que volaba por el cielo, con el evangelio eterno
para predicarlo a los que habitan en la tierra,
a toda nación y tribu, lengua y pueblo.
Decía a gran voz: "¡Reverenciad
a Dios y dadle honra, porque ha llegado la hora
de su juicio! Y adorad al que hizo el cielo y
la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
Apocalipsis 20:12: Y vi a los muertos, grandes
y pequeños, de pie ante Dios; y los libros
fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el
cual es el libro de vida; y fueron jusgados los
muertos por las cosas que estaban escritas en
los libros, según sus obras.
Apocalipsis 14:12: ¡Aquí está
la paciencia de los santos, los que guardan los
Mandamientos de Dios y la fe de Jesús!
Apocalipsis 22:12: He aquí yo vengo pronto
y mi galardón conmigo, para recompensar
a cada uno según sea su obra.
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La segunda venida de Cristo
La segunda venida de Cristo es la bendita esperanza
de la iglesia, la gran culminación del
Evangelio. La venida del Salvador será
literal, personal, visible y mundial. Cuando él
regrese, los muertos justos resucitarán
y junto con los justos vivos serán glorificados
y llevados al cielo, pero los injustos morirán.
El cumplimiento casi completo de todos los lineamientos
proféticos, junto con la condición
actual del mundo, indica que la venida de Cristo
es inminente. El tiempo de ese acontecimiento
no ha sido revelado, y por lo tanto se nos exhorta
a estar siempre listos.
Mateo 24; Marcos 13; Lucas 21; Juan 14:1-3; Hechos
1:9-11; 1 Corintios 15:51-54; Tito 2:13; Hebreos
9:28; 2 Timoteo 3:1-5; 1 Tesalonisenses 4:13-18;
5:1-6; 2 Tesalonisenses 1:7-10, 2:8; Apocalipsis
1:7; 14:14-20, 19:11-21
Mateo 24: Cuando Jesús salía del
templo, se acercaron sus discípulos y le
señalaron los edificios del templo. Y él
respondió: "¿Veis todo esto?
Os aseguro que no quedará piedra sobre
piedra, que no sea derribada". Primeras señales:
engaños, guerras, pestes, hambres, terremotos.
Cuando Jesús se sentó en el monte
de los Olivos, se acercaron a él los discípulos
aparte, y le preguntaron: "Dinos, ¿cuándo
serán estas cosas, y qué señal
habrá de tu venida, y del fin del mundo?.
Jesús respondió: Mirad que nadie
os engañe. Porque vendrán muchos
en mi Nombre, diciendo: 'Yo soy el Cristo,' y
a muchos engañarán. Oiréis
guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado!
No os turbéis, porque es necesario que
todo esto suceda, pero aún no es el fin.
Se levantará nación contra nación,
y reino contra reino. Y habrá pestes, hambres
y terremotos en diversos lugares. Y todo esto
será principio de dolores. Persecución,
maldad, muchas religiones. Entonces os entregarán
para ser maltratados, y muertos. Y seréis
aborrecidos por todas las naciones por causa de
mi Nombre. Entonces muchos tropezarán,
y se entregarán, y se odiarán unos
a otros. Se levantarán muchos falsos profetas,
y engañarán a muchos. Y por el aumento
de la maldad, el amor de la mayoría se
enfriará. Pero el que persevere hasta el
fin, ése será salvo. Y este evangelio
del reino será predicado en todo el mundo,
por testimonio a todas las naciones, y entonces
vendrá el fin. Señal de la destrucción
de Jerusalén. Cuando veáis en el
lugar santo, la abominación desoladora,
predicha por el profeta Daniel, —el que
lee, entienda—, entonces los que estén
en Judea, huyan a los montes. El que esté
en la azotea, no descienda a tomar algo de su
casa. Y el que esté en el campo, no vuelva
atrás a tomar su capa. ¡Ay de las
que estén encinta, y de las que críen
en esos días!. Orad que vuestra huida no
sea en invierno ni en sábado. Porque habrá
entonces una gran tribulación, como nunca
hubo desde el principio del mundo, ni habrá
después. Y si esos días no fuesen
acortados, nadie se salvaría. Pero por
causa de los elegidos, aquellos días serán
acortados. Cristo regresa visiblemente. Entonces,
si alguien os dijera: 'Aquí está
el Cristo, o allí', no creáis. Porque
se levantarán falsos cristos y falsos profetas,
y harán grandes señales y prodigios,
para engañar, si fuera posible, aun a los
elegidos.
Marcos 13: Cuando Jesús salía del
templo, uno de sus discípulos, le dijo:
"Maestro, mira qué piedras y qué
edificios. Jesús respondió: "¿Ves
estos grandes edificios? No quedará piedra
sobre piedra que no sea derribada. Cuando Jesús
se sentó en el monte de los Olivos, que
está frente al templo, Pedro y Santiago,
Juan y Andrés, le preguntaron: Dinos, cuándo
serán estas cosas? Y, ¿qué
señal habrá cuando todas estas cosas
estén por cumplirse?. Jesús les
dijo: "Mirad que nadie os engañe.
Porque vendrán muchos en mi Nombre, diciendo:
'Yo soy el Cristo', y engañarán
a muchos. Cuando oigáis de guerras y rumores
de guerras no os turbéis, porque es necesario
que esto suceda, pero aún no será
el fin. Se levantará nación contra
nación, y reino contra reino. Y habrá
terremotos en muchos lugares, y hambres y alborotos.
Y esto será el principio de los dolores.
Mirad por vosotros, porque os entregarán
a los tribunales, en las sinagogas seréis
azotados, y os llevarán ante gobernadores
y reyes por mi causa, por testimonio a ellos.
Es necesario que antes el evangelio sea predicado
a todas las naciones. Y cuando os lleven para
entregaros, no os preocupéis por lo que
habéis de decir. Decid lo que se os dé
en aquella hora, porque no seréis vosotros
los que hablaréis, sino el Espíritu
Santo. El hermano entregará a la muerte
al hermano, el padre al hijo; y se levantarán
los hijos contra los padres, y los matarán.
Seréis aborrecidos de todos por mi Nombre;
pero el que persevere hasta el fin, éste
será salvo. Cuando veáis que la
abominación asoladora [mencionada por el
profeta Daniel] está donde no debe —el
que lee, entienda—, entonces los que estén
en Judea huyan a los montes, el que esté
en la azotea, no descienda a la casa, ni entre
a tomar algo de su casa, y el que esté
en el campo, no vuelva a buscar su capa. ¡Ay
de las que estén encinta, y de las que
críen en esos días! Orad, pues,
que vuestra huída no sea en invierno. Porque
en aquellos días habrá tal tribulación
como nunca hubo desde el principio del mundo que
creó Dios, hasta ese tiempo, ni la habrá.
Y si el Señor no abreviara esos días,
ninguna carne se salvaría. Pero por causa
de los que él eligió, abreviará
esos días. Entonces si alguno os dice:
'Aquí está el Cristo, o allí',
no creáis. Porque se levantarán
falsos cristos y falsos profetas, y harán
señales y prodigios, para engañar,
si fuera posible, aun a los elegidos. Pero vosotros
mirad, os lo dije todo de antemano. Pero en aquellos
días, después de aquella tribulación,
el sol se obscurecerá, la luna no dará
su resplandor, las estrellas caerán del
cielo, y los poderes del cielo serán conmovidos.
Entonces verán al Hijo del Hombre, que
vendrá en las nubes con gran poder y gloria.
Entonces él enviará a sus ángeles,
y juntará a sus elegidos de los cuatro
vientos, desde el extremo de la tierra hasta el
extremo del cielo. De la higuera aprended la parábola.
Cuando su rama se enternece y brotan las hojas,
sabéis que el verano se acerca. Así
también vosotros, cuando veáis que
estas cosas suceden, sabed que está cerca,
a las puertas. Os aseguro que no pasará
esta generación, sin que todo esto suceda.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis
palabras nunca pasarán. Pero de aquel día
y de la hora, nadie sabe; ni aun los ángeles
que están en el cielo, ni el Hijo, sino
sólo el Padre. Velad y orad, porque no
sabéis cuándo será el tiempo.
Es como el hombre que partió lejos, dejó
su casa, y dio facultad a sus siervos, a cada
uno su obra, y al portero mandó que velase.
Velad, pues, porque no sabéis cuándo
vendrá el señor de la casa, si al
atardecer, a medianoche, al canto del gallo, o
a la mañana. Para que cuando venga de repente,
no os halle durmiendo. Y lo que digo a vosotros,
a todos digo: Velad.
Lucas 21: Al levantar la vista, Jesús
vio a los ricos que echaban sus ofrendas en el
arca de las ofrendas. Vio también una viuda
muy pobre que echaba dos moneditas. Y dijo: "En
verdad, esta viuda pobre echó más
que todos. "Porque todos éstos, de
lo que les sobra dieron la ofrenda, pero ella
de su pobreza echó todo el sustento que
tenía". Algunos le dijeron que el
templo estaba adornado de hermosas piedras y dones.
Jesús respondió: "De esto que
veis, días vendrán en que no quedará
piedra sobre piedra que no sea derribada".Le
preguntaron: "Maestro, ¿cuándo
sucederá esto? ¿y qué señal
habrá cuando estas cosas empiecen a suceder?
El entonces dijo: "Mirad que no seáis
engañados. Porque vendrán muchos
en mi Nombre, diciendo: 'Yo soy', y 'el tiempo
está cerca'. Pero no vayáis en pos
de ellos. Cuando oigáis hablar de guerras
y revoluciones, no os alarméis. Es necesario
que estas cosas sucedan primero. Pero el fin no
vendrá en seguida. Entonces les dijo: "Se
levantará nación contra nación,
y reino contra reino. Habrá grandes terremotos,
hambres y pestes en diferentes lugares. Habrá
espantos y grandes señales del cielo. Pero
antes de todo esto os echarán mano, os
perseguirán, y os entregarán a las
sinagogas y a las cárceles. Y seréis
llevados ante reyes y gobernadores por causa de
mi Nombre. Y esto os será ocasión
de dar testimonio. Proponed en vuestro corazón
no pensar cómo defenderos. Porque yo os
daré palabra y sabiduría, que no
podrán resistir ni contradecir los que
se opongan. Seréis entregados aun por vuestros
padres y hermanos, parientes y amigos. Y matarán
a algunos de vosotros. Y seréis aborrecidos
de todos por causa de mi Nombre. Pero ni un cabello
de vuestra cabeza perecerá. Perseverando
firmes salvaréis vuestra vida.* "Cuando
veáis a Jerusalén cercada de ejércitos,
sabed entonces que su destrucción ha llegado.
Entonces los que estén en Judea, huyan
a los montes; los que estén en la ciudad,
váyanse; y los que estén en los
campos, no entren en ella. Porque ésos
son días de castigo, para que se cumpla
todo lo que está escrito. ¡Ay de
las que estén encinta y de las que críen
en esos días! Porque habrá gran
calamidad en la tierra, e ira en este pueblo.
Caerán a filo de espada, y serán
llevados cautivos a todas las naciones. Y Jerusalén
será pisoteada por los gentiles, hasta
que se cumpla el tiempo de los gentiles. "Habrá
señales en el sol, en la luna y en las
estrellas. En la tierra las naciones estarán
en angustia, perplejas, por el bramido del mar
y de las ondas. Los hombres desfallecerán
por el temor y la ansiedad de lo que vendrá
sobre la tierra, porque las virtudes del cielo
serán conmovidas. Entonces verán
al Hijo del Hombre, que viene en una nube, con
poder y grande majestad. Cuando estas cosas empiecen
a suceder, cobrad ánimo, y levantad vuestra
cabeza, porque vuestra redención está
cerca. Y les dijo esta parábola: "Mirad
la higuera y todos los árboles. Cuando
brotan, sabéis por vosotros que el verano
se acerca. Así también, cuando veáis
que estas cosas suceden, entended que el reino
de Dios está cerca. Os aseguro que no pasará
esta generación sin que todo esto suceda.
El cielo y la tierra pasarán, pero mis
palabras nunca pasarán. "Mirad por
vosotros mismos, que vuestro corazón no
se cargue de glotonería y embriaguez, y
de las preocupaciones de esta vida, y aquel día
venga de repente sobre vosotros. Porque como un
lazo vendrá sobre todos los habitantes
de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo,
orando que podáis escapar de todas estas
cosas que han de venir, y estar en pie ante el
Hijo del Hombre. Así, de día enseñaba
en el templo, y de noche salía y se quedaba
en el monte de los Olivos. Y todo el pueblo venía
temprano al templo para escucharlo.
Juan 14:1-3: No se turbe vuestro corazón.
Creéis en Dios, creed también en
mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas.
Si así no fuera, os lo hubiera dicho. Voy,
pues, a preparar lugar para vosotros. Y cuando
me vaya y os prepare lugar, vendré otra
vez, y os llevaré conmigo, para que donde
yo esté, vosotros también estéis.
Hechos 1:9-11: Después de decir esto,
Jesús fue elevado a la vista de ellos,
y una nube lo ocultó de sus ojos.*
Confirman el regreso de Cristo. Mientras miraban
fijamente cómo iba al cielo, se pusieron
junto a ellos dos varones vestidos de blanco,
y les dijeron: "Galileos, ¿por qué
quedáis mirando al cielo? Este mismo Jesús,
que ha sido llevado de vosotros al cielo volverá
del mismo modo en que lo habéis visto ir
al cielo".
1 Corintios 15:51-54: Os voy a decir un misterio.
No todos dormiremos, pero todos seremos transformados.
En un instante, en un abrir de ojos, a la final
trompeta; porque se tocará la trompeta
y los muertos serán resultados incorruptibles,
y nosotros seremos transformados. Porque es necesario
que esto corruptible sea vestido de incorrupción,
y esto mortal sea vestido de inmortalidad. Y cuando
esto corruptible sea vestido de incorrupción,
y esto mortal sea vestido de inmortalidad, entonces
se cumplirá la palabra escrita: "Sorbida
es la muerte con victoria".
Tito 2:13: mientras aguardamos la bendita esperanza,
la gloriosa aparición de nuestro gran Dios
y Salvador Jesucristo.
Hebreos 9:28: así también Cristo
fue ofrecido una sola vez, para quitar los pecados
de muchos. Y la segunda vez, sin relación
con el pecado, aparecerá para salvar a
los que lo esperan ansiosamente.
2 Timoteo 3:1-5: Esto ten en cuenta, que en los
últimos días vendrán tiempos
peligrosos. Habrá hombres amantes de sí
mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos,
desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
sin afecto natural, desleales, calumniadores,
intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
traidores, arrebatados, infatuados, amantes de
los placeres más que de Dios, tendrán
apariencia de piedad, pero negarán su eficacia.
A éstos evita.
1 Tesalonisenses 4:13-18: Hermanos, no queremos
que ignoréis acerca de los que duermen,
para que no os entristezcáis como los que
no tienen esperanza. Creemos que Jesús
murió y resucitó, y que Dios traerá
con Jesús a los que durmieron en él.
Por eso os decimos en Palabra del Señor,
que nosotros que vivimos, que habremos quedado
hasta la venida del Señor, no precederemos
a los que durmieron. Porque el mismo Señor
descenderá del cielo con aclamación,
con voz de arcángel, y con trompeta de
Dios, y los muertos en Cristo resucitarán
primero. Luego nosotros, los que vivamos, los
que hayamos quedado, seremos arrebatados junto
con ellos en las nubes, a recibir al Señor
en el aire. Y así estaremos siempre con
el Señor. Por tanto, alentaos unos a otros
con estas palabras.
1 Tesalonisenses 5:1-6: Hermanos, acerca del tiempo
y del momento, no necesitáis que os escriba.
Porque vosotros sabéis bien, que el día
del Señor vendrá como un ladrón
en la noche. Cuando digan: "¡Paz y
seguridad!", entonces vendrá sobre
ellos repentina destrucción, como los dolores
a la mujer encinta, y no escaparán. Pero
vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas,
para que aquel día os sorprenda como un
ladrón. Vosotros todos sois hijos de luz
e hijos del día. No somos de la noche,
ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como
los demás, sino vigilemos y seamos sobrios.
2 Tesalonisenses 1:7-10: y al daros reposo a
vosotros que sois atribulados, y a nosotros también.
Esto sucederá cuando el Señor Jesús
aparezca desde el cielo con sus poderosos ángeles,
en llama de fuego, para dar la retribución
a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al
evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
Estos serán castigados de eterna destrucción
por la presencia del Señor y por la gloria
de su poder, en aquel día, cuando Cristo
venga para ser glorificado en sus santos y ser
admirado por todos los que creyeron. Por cuanto
nuestro testimonio ha sido creído entre
vosotros.
2 Tesalonisenses 2:8: Entonces se manifestará
aquel inicuo, a quien el Señor matará
con el aliento de su boca, y destruirá
con el resplandor de su venida.
Apocalipsis 1:7: Mirad que viene con las nubes;
y todo ojo lo verá, aun los que lo traspasaron.
Y todos los linajes de la tierra se lamentarán
por él. ¡Así sea! ¡Amén!.
Apocalipsis 14:14-20: Entonces miré, y
vi una nube blanca, y sobre la nube uno sentado
semejante al Hijo del Hombre, con una corona de
oro en su cabeza, y en su mano una hoz aguda.
Y del Santuario salió otro ángel,
y clamó a gran voz al que estaba sentado
sobre la nube: "Toma tu hoz y siega, porque
ha llegado la hora de segar, y la mies de la tierra
está madura. Y el que estaba sentado sobre
la nube pasó su hoz por la tierra, y la
segó. Después otro ángel
salió del Santuario que está en
el cielo. También tenía una hoz
afilada. Y del altar salió aún otro
ángel que tenía poder sobre el fuego,
y gritó a gran voz al que tenía
la hoz afilada: "Toma tu hoz afilada, y vendimia
los racimos de la vid de la tierra, porque sus
uvas están maduras". Y el ángel
pasó su hoz afilada por la tierra, vendimió
la viña de la tierra, y echó la
uva en el gran lagar de la ira de Dios. Y el lagar
fue pisado fuera de la ciudad. Y del lagar salió
sangre hasta los frenos de los caballos por 1.600
estadios (300 km).
Apocalipsis 19:11-21: Entonces vi el cielo abierto
y un caballo blanco, y su jinete se llama Fiel
y Verdadero, que juzga y pelea con justicia. Sus
ojos eran como llama de fuego, y había
en su cabeza muchas diademas. Tenía un
nombre escrito que ninguno conocía sino
él mismo. Vestía una ropa empapada
en sangre, y su Nombre es: "El Verbo de Dios".
Los ejércitos celestiales, vestidos de
lino finísimo, blanco y limpio, lo seguían
en caballos blancos. De su boca salía una
espada aguda, para herir con ella a las naciones.
El las regirá con vara de hierro, y pisará
el lagar del vino del furor de la ira del Dios
Todopoderoso. En su vestido y en su muslo tiene
escrito este Nombre: "Rey de reyes y Señor
de señores".
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La muerte y resurrección
La paga del pecado es muerte. Pero sólo
Dios, que es inmortal, otorgará la vida
eterna a sus redimidos. Hasta ese día la
muerte es un estado de inconsciencia para toda
la gente. Cuando Cristo, que es nuestra vida,
aparezca, los justos resucitados y los justos
vivos serán glorificados y alzados para
encontrarse con su Señor. La segunda resurrección,
la de los impíos, sucederá mil años
después.
Eclesiastés 9:5,6
Salmos 146:3,4
Juan 5:28,29; 11:11-14
1 Corintios 15:51-54
Romanos 6:23
Colosenses 3:4
Tesalonisenses 4:13-17
1 Timoteo 6:15,16
Apocalipsis 20:1-10
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El milenio y el fin del pecado
El milenio es el reinado de Cristo en el cielo
con sus santos durante mil años, entre
la primera y la segunda resurrección. Durante
este tiempo los impíos muertos serán
juzgados; la tierra estará completamente
desolada, sin habitantes humanos, pero ocupada
por Satanás y sus ángeles. Al final,
Cristo con sus santos y la Ciudad Santa descenderán
del cielo a la tierra. Entonces resucitarán
los muertos en el pecado y junto con Satanás
y sus ángeles rodearán la santa
ciudad de Dios, la Nueva Jerusalén; pero
el fuego de Dios los consumirá y purificará
la tierra. Así el universo será
librado del pecado y de los pecadores para siempre.
Jeremías 4:23-26: Miré la tierra,
y estaba sin forma y vacía, y el cielo
estaba sin luz. Miré los montes, y estaban
temblando, y todos los collados se estremecían.
Miré, y no había ni un solo hombre,
y todas las aves del cielo se habían ido.
Miré, y la tierra fértil era un
desierto, y todas sus ciudades estaban en ruinas
ante la presencia del Eterno, ante el furor de
su ira.
Jeremías 4:23-26
Ezequiel 28:18,19
Malaquías 4:1;
1 Corintios 6:2,10
Apocalipsis 20; 21:1-5.
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La tierra nueva
En la tierra nueva, donde mora la justicia
y Dios proveerá un hogar eterno para los
redimidos y un ambiente perfecto de vida, amor
y gozo y de conocimiento en su presencia. Porque
allí Dios mismo habitará con su
pueblo y el sufrimiento y la muerte pasarán.
La gran controversia terminará y el pecado
no existirá más. Todas las cosas,
animadas e inanimadas, declararán que Dios
es amor; y él reinará para siempre.
Amén.
Mateo 5:5
Isaías 35; 65:7-25
2 Pedro 3:13
Apocalipsis 11:15, 21:1-7; 22:1-5