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La creación
Dios es el Creador de todas las cosas y ha revelado
en la Escritura la descripción auténtica
de su actividad creadora. En seis días
hizo el Señor "los cielos y la tierra"
así como todo lo que tiene vida sobre la
tierra y reposó en el séptimo día
de esa primera semana. Estableció así
el sábado como un recordativo perpetuo
de su obra creadora completa. El primer hombre
y mujer fueron hechos a imagen de Dios, como la
obra cumbre de la creación; se les concedió
dominio sobre el mundo y se les encargó
que cuidasen de él. Cuando el mundo estuvo
terminado, fue declarado "muy bueno"
y revelaba la gloria de Dios.
Génesis 1: 2: En el principio creó
Dios los cielos y la tierra. La tierra estaba
desierta y vacía, las tinieblas cubrían
la superficie del abismo, y el Espíritu
de Dios se cernía sobre las aguas.
Exodo 20:8-11: Acuérdate del día
sábado para santificarlo. Seis días
trabajarás y harás toda tu obra.
Pero el sábado es el día de reposo
del Señor tu Dios. No hagas ningún
trabajo en él; ni tú, ni tu hijo,
ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu
bestia, ni tu extranjero que está dentro
de tus puertas. Porque en seis días el
Eterno hizo el cielo, la tierra y el mar, y todo
lo que contienen, y reposó en el séptimo
día. Por eso, el Señor bendijo el
sábado y lo declaró santo.
Salmos 19:1-6: Los cielos cuentan la gloria de
Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Un día emite palabra al otro día,
y una noche a la otra noche declara sabiduría.
Aunque no se escuchan palabras, ni se oye su voz,
por toda la tierra sale su pregón, y hasta
el extremo del mundo sus palabras. En los cielos
puso tienda para el sol; y él, como un
novio que sale de su aposento, se alegra cual
gigante para correr el camino. Sale desde un extremo
del cielo, y hasta el otro extremo sigue su curso;
y no hay quien se esconda de su calor.
Salmos 33:6,9: Por la Palabra del Eterno fueron
hechos los cielos, y todo el ejército de
ellos por el aliento de su boca. El junta en un
montón el agua del mar, pone en depósitos
el abismo. Venere al Eterno toda la tierra. Reveréncienlo
todos los habitantes del mundo. Porque él
dijo, y fue hecho; él mandó, y surgió.
Salmos 104: ¡Alaba, alma mía, al
Eterno! ¡Oh Señor, Dios mío,
cuán grande eres! Te has vestido de esplendor
y majestad. Te cubres de luz como de un vestido,
extiendes el cielo como una tienda, estableces
sus aposentos entre las aguas, pones las nubes
por carroza, y andas sobre las alas del viento.
Haces a tus ángeles espíritus, y
a tus ministros llamas de fuego. Fundaste la tierra
sobre su base, jamás será removida.
Con el océano como vestido la cubriste,
sobre los montes persistieron las aguas. A tu
reprensión huyeron, al sonido de tu trueno
se apresuraron. Subieron los montes, descendieron
los valles, al lugar que les asignaste. Les pusiste
un límite que no pasarán, ni volverán
a cubrir la tierra. Tú conviertes las fuentes
de agua en ríos, que entre los montes se
deslizan. Allí abrevan las bestias del
campo, mitigan su sed los asnos monteses. A sus
orillas habitan las aves del cielo, que cantan
entre las ramas. Tú riegas los montes desde
sus aposentos, del fruto de tus obras se sacia
la tierra. Haces producir hierba para las bestias,
y las plantas para el uso del hombre, para que
saque su pan de la tierra. Saca el pan que sustenta
la vida del hombre, el vino que alegra su corazón,
y el aceite que hace brillar el rostro. Se llenan
de savia los árboles del Eterno, los cedros
del Líbano que él plantó.
Allí anidan las aves, en los enebros vive
la cigüeña. Los riscos para las cabras
monteses, las peñas cobijan a los tejones.Hiciste
la luna para marcar el tiempo; el sol conoce su
ocaso. Envías las tinieblas y cae la noche,
entonces corretean las bestias de la selva. Los
leoncillos rugen tras la presa, para buscar de
Dios su comida. Sale el sol, se retiran, y se
echan en sus cuevas. Sale el hombre a su labor,
a su labranza hasta la tarde. ¡Cuán
innumerables son tus obras, oh Eterno! Las hiciste
todas con sabiduría. La tierra está
llena de tus criaturas. Ahí está
el vasto e inmenso mar, donde se mueven seres
sin número, animales pequeños y
grandes. Allí andan las naves, allí
el leviatán que hiciste para que jugase
en él. Todos esperan en ti, para que les
des su comida a su tiempo. Les das, y ellos la
toman, abres tu mano, se sacian de bien. Si escondes
tu rostro, se turban. Si les quitas el aliento,
dejan de ser, y vuelven al polvo. Envías
tu aliento y se crean, y renuevas la faz de la
tierra. ¡Sea la gloria del Eterno para siempre!
¡Alégrese el Señor en sus
obras! El mira la tierra y ella tiembla; toca
los montes y humean. Al Señor cantaré
en toda mi vida, a mi Dios salmearé mientras
viva. Que mi meditación le sea agradable.
En el Eterno me alegraré. Los pecadores
sean consumidos de la tierra, y los impíos
dejen de existir. ¡Alaba, alma mía,
al Eterno! ¡Alabad al Señor!
Hebreos 11:3: Por la fe entendemos que los mundos
fueron formados por la palabra de Dios, de modo
que lo que se ve, fue hecho de lo que no se veía.
Juan 1:1-3: En el principio ya existía
el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo
era Dios. Desde el principio estaba con Dios.
Todas las cosas fueron hechas por él. Y
nada de cuanto existe fue hecho sin él.
Col 1:16,17: Por él fueron creadas todas
las cosas, las que están en los cielos
y las que están en la tierra, visibles
e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean
principados o autoridades. Todo fue creado por
medio de él y para él. Porque Cristo
existía antes de todas las cosas, y todas
las cosas subsisten en él.
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La naturaleza del hombre
Nuestros primeros padres fueron hechos a la imagen
de Dios, con individualidad, la capacidad y libertad
de pensar y obrar. Si bien fueron creados como
seres libres, cada uno es una unidad indivisible
de cuerpo, mente y espíritu, dependiente
de Dios para la vida, la respiración y
todo lo demás. Cuando nuestros primeros
padres desobedecieron a Dios, negaron su dependencia
de él y cayeron de la elevada posición
que ocupaban bajo la autoridad de Dios. La imagen
de Dios en ellos fue dañada y pasaron a
estar sujetos a la muerte. Sus descendientes comparten
esta naturaleza caída y sus consecuencias.
Nacen con debilidades y tendencias al mal. Pero
Dios en Cristo reconcilió el mundo a sí
mismo y por su Espíritu restaura en los
mortales penitentes la imagen de su Hacedor. Creados
para la gloria de Dios, se los llama a amar a
su Creador y los unos a los otros y a cuidar de
su ambiente.
Génesis 1:26-28:Entonces dijo Dios: "¡Hagamos
al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra
semejanza! ¡Y domine sobre los peces del
mar, sobre las aves del cielo, sobre el ganado
y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra!"
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen
de Dios lo creó. Hombre y mujer los creó.
Y los bendijo Dios. Les dijo: "Fructificad
y multiplicaos. Llenad la tierra y gobernadla.
Dominad los peces del mar, las aves del cielo,
y todas las bestias que se mueven sobre la tierra".
Génesis 2:7: Dios el Eterno había
plantado un huerto en Edén, al oriente,
y puso allí al hombre que había
formado.
Salmos 8:4-8: pienso: "¿Qué
es el hombre para que lo recuerdes, y el hijo
del hombre para que lo cuides?. Lo hiciste un
poco menor que los ángeles, y lo coronaste
de gloria y de honra. Lo hiciste señor
de las obras de tus manos, todo lo pusiste bajo
sus pies; ovejas y bueyes, junto con las bestias
del campo, las aves del cielo y los peces del
mar; todo cuanto surca las sendas del mar.
Salmos 51:5,10: En cambio, en maldad nací
yo, y en pecado me concibió mi madre. Pero
tú amas la verdad en lo íntimo,
y en lo secreto me ayudas a reconocer la sabiduría.
Purifícame con hisopo, y seré limpio.
Lávame, y seré más blanco
que la nieve. Hazme oír gozo y alegría,
y se recrearán los huesos que abatiste.
Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas
mis maldades. Oh Dios, crea en mí un corazón
limpio, y renueva un espíritu recto dentro
de mí.
Hechos 17: 24-28: "El Dios que hizo el mundo
y todo lo que hay en él, que es Señor
del cielo y de la tierra, no habita en templos
hechos por manos humanas. "Ni es honrado
por manos de hombres, como si necesitara de algo.
Pues él da a todos vida, aliento y todas
las cosas. "De uno solo hizo todo el linaje
de los hombres, para que habitaran en toda la
tierra. Y les ha fijado el orden de las estaciones,
y los límites de su residencia; "para
que busquen a Dios, si tal vez, palpando lo puedan
hallar, pues no está lejos de ninguno de
nosotros. "Porque en él vivimos, y
nos movemos, y existimos. Y como algunos de vuestros
poetas dijeron: 'Linaje suyo somos'.
Romanos 5:12-17: Por tanto, así como el
pecado entró en el mundo por un hombre,
y por el pecado la muerte, así la muerte
pasó a todos los hombres, pues todos pecaron.
Porque antes de ser dada la Ley, el pecado ya
estaba en el mundo, porque el pecado no se atribuye
cuando no hay Ley. Por eso, la muerte reinó
desde Adán hasta Moisés, aun en
los que no pecaron quebrantando un mandato, como
lo hizo Adán, que era figura del que había
de venir. Pero el don gratuito no es como el delito.
Porque si por el delito de uno, murieron los muchos;
mucho más copiosamente se derramó
sobre los muchos, la gracia y el don, por la gracia
de un solo hombre, Jesucristo. Ni el don gratuito
es como con el pecado de aquel hombre. Porque
a la verdad el juicio vino por un pecado para
condenación, pero la gracia vino de muchos
delitos para justificación. Porque, si
por el delito de uno reinó la muerte, mucho
más reinarán en vida por uno solo,
por Jesucristo, los que reciben la abundancia
de la gracia y del don gratuito de la justicia.
2 Corintios 5:19,20: Porque Dios estaba en Cristo
reconciliando consigo al mundo, no atribuyendo
a los hombres sus pecados. Y nos encargó
a nosotros la palabra de la reconciliación.
Así, somos embajadores en nombre de Cristo.
Como si Dios rogase por medio nuestro, os rogamos
en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
1 Juan 4:7,8,11,20: Amados, amémonos unos
a otros, porque el amor viene de Dios. El que
ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que
no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor.
.. Amados, si Dios nos ha amado tanto, nosotros
también debemos amarnos unos a otros....
Si alguno dice: "Yo amo a Dios", y aborrece
a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama
a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios
a quien no ve.
Genesis 2:15: Tomó, pues, Dios el Eterno
al hombre y lo puso en el huerto de Edén,
para que lo cultivara y lo guarda.
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