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Lección de la Escuela Sabática
Primer Trimestre
Enero - Marzo 2007

Eclesiastés

 
 


Estudio de la Lección para Adultos


Lección 5
"Más Vida Debajo del Sol "

 
 
Para el 3 de febrero de 2007
 
 

Texto Clave: Gálates 6:2.

 
 

 

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Ir ArribaSábado 27 de enero.
Lee Para el Estudio de esta Semana: Eclesiastés 4.


Para Memorizar: “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gál. 6:2).

AL COMENZAR ESTA SEMANA, tal vez notarás algo interesante, algo acerca de lo que los comentadores han escrito durante siglos. Eclesiastés comienza a sonar más y más como el libro de Proverbios. Proverbios, a menudo, es una serie de breves dichos que abordan el conocimiento práctico acerca de la vida diaria, aunque no siempre necesariamente en un orden fácil de seguir.
Toma, por ejemplo, Proverbios 6, que comienza con algunos pensamientos acerca del trabajo, como: “Ve a la hormiga, oh perezoso” (Prov. 6:6), seguido por palabras acerca de un “hombre depravado” (vers. 12), y una advertencia acerca de seis cosas que “aborrece Jehová” (vers. 16), y luego palabras acerca de la obediencia a los padres (vers. 20), y finalmente una advertencia acerca de los peligros de una mujer mala (vers. 24-35).
Podemos ver algo de ese mismo estilo en Eclesiastés 4, donde Salomón abarca una variedad de problemas: desde la opresión que sufren muchas personas hasta el significado de la vida; el problema de la envidia, pasando por preguntas acerca del propósito del trabajo, hasta finalmente ideas acerca de la comunidad y el compañerismo. Aunque a menudo sus sentencias son directas, al punto, muy poéticas y sin mucha elaboración, tocan problemas mayores que se pueden explorar de diversas maneras, pero que tienen relevancia para nosotros, aún hoy. Consideremos lo que Dios nos está diciendo aquí.

Ir ArribaDomingo 28 de enero. Los Opresores.


Lee Eclesiastés 4:1 al 3. Escribe en tus propias palabras lo que está señalando Salomón.

Salomón está mirando otra vez la vida desde la perspectiva terrenal, desde “debajo del sol”. Estas palabras son un tanto interesantes cuando consideramos quién las escribió: el Rey mismo. Una cosa sería si un esclavo estuviera lamentando su suerte a manos de su amo, o si una persona pobre se estuviera quejando de su suerte bajo la opresión de los ricos. Pero, en este caso, la autoridad más rica y poderosa de la nación está quejándose acerca de la injusticia y la opresión.


Tendemos a pensar en la opresión generalmente en el contexto de la política o la riqueza. Sin embargo, hay otras maneras en que la gente puede ser oprimida. ¿Qué diremos de los esposos y las esposas, o los padres y los hijos? ¿O de la opresión religiosa, el uso de la religión para oprimir y explotar a otros? ¿O de los empleadores y los empleados? ¿O del acoso sexual? ¿No son todas éstas formas de opresión? ¿En qué otras clases de opresión puedes pensar? ¿Podría alguien ser un opresor sin siquiera darse cuenta de ello? Busca los siguientes textos. ¿Qué principios se encuentran en ellos que, si se aplicaran, protegerían a algunos de caer en ese papel, aun sin quererlo? Mar. 10:43, 44; 1 Cor. 9:19; Fil. 2:3; 2 Tim. 2:24; 1 Juan 3:16; 4:11.

El poder puede ser algo sutil. Usado correctamente, puede ser una gran bendición, porque con el poder se puede guiar, o aun ordenar, a otras personas en la dirección correcta. También es una forma muy fácil de abusarse. Alguien dijo: “El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. La mayoría de nosotros, de una manera o de otra, tenemos poder sobre otros. La pregunta vital es: ¿Cómo lo usamos?


Considérate a ti mismo. ¿Qué clase de poder ejerces tú? ¿Cuán bien estás siguiendo los principios expresados en los textos para hoy? ¿Qué cambios podrías necesitar hacer para estar seguro de que no estás abusando de ese poder?

Ir ArribaLunes 29 de enero. ¿Vale la Pena Vivir?.
“Y alabé a los finados, los que ya murieron, más que a los vivientes, los que viven todavía. Y tuve por más feliz que unos y otros al que no ha sido aún, que no ha visto las malas obras que debajo del sol se hacen” (Ecl. 4:2, 3).
“Hay solo un problema filosófico verdaderamente serio, y ese es el suicidio. Juzgar si la vida es digna de ser vivida o no, resulta en la respuesta a la pregunta fundamental de la filosofía”.–Alber Camus, The Myth of Sisyphus and Other Essays (Nueva York: Vintage Books, 1955), p. 3.
Aunque las frases son diferentes, ambas citas tocan una pregunta similar: ¿Vale la pena el esfuerzo de vivir la vida? Considerando todo el dolor, el sufrimiento, los chascos que constituyen la existencia humana y, todavía, el hecho de que de todos modos morimos, ¿vale la pena vivir?
La respuesta, en última instancia, depende de nuestro concepto de cuál es el significado de la vida. Si tomas la posición de que nuestra vida se corona y culmina con la muerte, y que después de eso no hay nada más, tendrás un determinado concepto. Si crees que esta vida es solo una pausa temporaria en el camino hacia algo mejor, algo eterno, entonces tendrás otro concepto. De este modo, de muchas maneras, la respuesta a la pregunta: ¿Vale la pena vivir? depende, irónicamente, de la pregunta que te hagas sobre la muerte. ¿Es la muerte el fin o solo el fin del principio?


Escribe tu respuesta a la pregunta: “¿Vale la pena vivir?” Da una respuesta positiva o negativa, y luego defiende tu posición lo mejor que puedas, usando los textos bíblicos que consideres necesarios. Lleva tu respuesta a la clase.

Ir ArribaMartes 30 de enero. La Envidia.
Salomón, después de decir, básicamente, que sería mejor no haber nacido que vivir y presenciar toda la opresión que se ejerce “debajo del sol” (Ecl. 4:1), entra en otro tema, el de la “envidia” (vers. 4-6). Está bien; después de todo, es un tema digno de ser considerado desde la perspectiva bíblica. Aun uno de los Diez Mandamientos se ocupa, en su fundamento, del problema de la envidia.(¿Cuál?) Salomón, sin embargo, lo lleva a otro nivel: Todo trabajo y toda excelencia de obra no produce otra cosa que la envidia del prójimo. Esta es una actitud cínica, es cierto; y, aunque haya algo de verdad en ella, ciertamente empuja el problema de la envidia a un extremo.
No obstante, la envidia es un problema humano. De hecho, es más que un problema humano; en realidad, fue el pecado original. “Satanás estaba envidioso y celoso de Jesucristo. Sin embargo, cuando todos los ángeles se inclinaban ante Jesús para reconocer su supremacía, elevada autoridad y derecho a gobernar, Satanás se inclinó con ellos; pero su corazón estaba lleno de envidia y de odio” (1 SpP 18). De este modo, cuando comenzamos a manifestar envidia y celos, estamos reflejando el carácter de Satanás.


Encuentra tres incidentes en la Biblia en los que la envidia haya desempeñado un papel importante en el desarrollo de la historia. Escribe los malos resultados que trajo esta envidia. ¿Qué lecciones podemos aprender acerca de los frutos de la envidia?
¿Cuál ha sido tu propia experiencia con los celos y la envidia en tu corazón? ¿Qué pasos puedes dar para ayudarte a dominar este mal? Piensa en la vida de Jesús; ¿de qué modo, morando en él, puedes, por la gracia de Dios, destruir este pecado antes de que este te destruya a ti?

Ir ArribaMiércoles 31 de enero. Trabajar ¿Para Quién?.
“En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hech. 20:35).
Lee Eclesiastés 4:7 y 8. Después de atacar todo trabajo y habilidad como nada sino envidia, Salomón, en los versículos 7 y 8, vuelve al tema del trabajo: ¿Para qué trabaja la gente? En este caso, él está hablando acerca de alguien que está solo, que no tiene hijos, y nadie a quien sostener o a quien pasarle el fruto de su labor. ¿Está haciendo todo eso solo para sí mismo? Si es así, ¿cuál es el propósito?
Cualquiera que sea el contexto inmediato, estos versículos plantean una cuestión importante con respecto a la humanidad. A menudo, los más miserables de todos los seres humanos son los más egoístas, los que viven solo para sí y que se preocupan solo acerca de sí mismos. Cualquiera que sea la ganancia inmediata, después de un tiempo, cuando ven cuán pequeños son, cuán pasajera es la vida, cuán poco importan en el esquema de las cosas que hay “debajo del sol”, tales personas encuentran muy poco propósito y muy poco significado en su existencia. Como seres humanos, no es la intención que vivamos solo para nosotros mismos; por el contrario, todo el propósito del amor abnegado, como lo ejemplificó la vida de Jesús, es vivir para ayudar a otros. Hay un sentido de satisfacción, de gozo, de propósito, cuando nos damos a nosotros mismos por otros. Y la buena noticia es que no hace falta ser casado, o tener hijos, para hacerlo. Mientras haya seres humanos alrededor, habrá personas para quienes puedes ser una bendición; y, al bendecir a otros, recibes una bendición para ti mismo.


Lee los siguientes textos. ¿Qué mensaje tienen para nosotros hoy, como seguidores de Cristo, con respecto a los problemas planteados en la lección de hoy? Mat. 25:31-46; Mar. 10:45; Hech. 2:43-45; Heb. 13:1-3.
¿Cuáles son tus prioridades? ¿Cuánto tiempo ocupas en pensar solo en ti mismo y en tus necesidades, en contraste con el pensar en los demás y sus necesidades? Sé honesto. ¿Cuán bien estás cumpliendo el llamado bíblico a vivir no solo para ti sino también para otros?

Ir ArribaJueves 1 de febrero. La Cuerda y la Comunidad.
Salomón, en los versículos 8 al 12 de Eclesiastés 4, ha avanzado hacia otro pensamiento en una progresión bastante lógica: de vivir solo para sí, a las ventajas de la vida en la comunidad. Aunque no está hablando de una manera muy poética y usa unos pocos ejemplos específicos de cuánto mejor son dos que uno, el punto general es importante: como seres humanos, fuimos hechos para vivir en comunidad. Fuimos creados para vivir en contacto con otros. Fuimos concebidos de manera que necesitamos a otros.
En 1998, el dueño de un departamento en el que vivía Woflgang Dircks en Bonn, Alemania, entró cuando el banco de Dircks dejó de pagar los débitos por el alquiler. El dueño encontró un esqueleto –sí, un esqueleto– en una silla frente a un televisor que, aunque fallaba, seguía funcionando. Igual de increíble era que las luces de Navidad todavía estuvieran encendidas. Cerca de su silla había una Guía de TV del 5 de diciembre de 1993. Probablemente él haya muerto ese día, y nadie, durante por lo menos cinco años, lo extrañó.


Lee 1 Corintios 12. ¿Qué está enseñando Pablo que es, básicamente, lo mismo que Salomón está afirmando en estos pocos versículos del Eclesiastés?

En el mismo sentido de que no hay una “física para cada hombre”, tampoco hay un “cristianismo para cada hombre”. Por supuesto, la fe cristiana no significa nada a menos que una persona tenga una relación personal con Dios; eso es vital. Pero, así como hay una relación vertical, una relación humano-divina, una persona también está preparada para tener una relación con una comunidad, una iglesia.
Es común oír a la gente decir: “No quiero tener nada que ver con la religión organizada”. Bueno, ¿quieren ellos una religión desorganizada? No, por supuesto que no. En cambio, esa frase es con frecuencia una excusa para la gente que no quiere comprometerse, o tener responsabilidades, o siquiera la sumisión que resulta de formar parte de un grupo que los trascienda.


¿Cuán bien te relacionas con la comunidad de tu iglesia local? ¿Qué puedes hacer para ser un partícipe más activo, usando tus dones para ayudar a los que no son tan favorecidos como tú? Al mismo tiempo, ¿cuán dispuesto estás a acudir a la iglesia y buscar ayuda para algo que no puedes enfrentar tú solo?

Ir ArribaViernes Viernes 2 de febrero.
Para Estudiar y Meditar:
Elena G. de White, Joyas de los testimonios, t. 2, pp. 499-503; Testimonios para los ministros, pp. 29-31.
El escritor Kurt Vonnegut afirmó cierta vez: “¿Qué deberían hacer los jóvenes con sus vidas hoy? Obviamente, muchas cosas. Pero la cosa más atrevida es crear comunidades estables en las cuales la terrible enfermedad de la soledad pueda curarse”.
Koinonía es la palabra griega para “compañerismo”. Como seres humanos, fuimos creados para la comunidad, para el compañerismo, para la interacción humana. Pero no cualquier clase de interacción. Después de todo, si quieres interacción humana puedes ir a un bar o a un juego de fútbol e interactuar con otros. No; la idea bíblica es la interacción humana de una clase diferente. Una interacción que surge de una comunidad de gente entre la que, por su amor a Dios, se ha instituido el pacto de amar, y cuidar y ayudarse los unos a los otros. Personas que comparten puntos de vista comunes, metas comunes, sueños comunes y un propósito en común; pero, por sobre todo, personas que se interesan las unas por las otras y que están dedicadas a ayudarse entre sí, no importa cuáles sean sus necesidades. De eso debería ocuparse la comunidad cristiana.
Preguntas Para Dialogar:

  1. Como clase, analicen esta pregunta importante: ¿Cuán bien se desempeña tu iglesia local como comunidad? ¿Cuán bien trabajan juntos para atender las necesidades de sus miembros, cualesquiera que estas sean? Evalúa las áreas en las que tu iglesia es fuerte y en las que es débil. ¿Qué pueden hacer, como clase, para ayudar a la iglesia local a satisfacer su función como comunidad de creyentes cimentados en el amor a Dios y a los demás?
  2. Lee en voz alta y analicen las respuestas a la pregunta: ¿Vale la pena vivir?
  3. Analicen más este tema del poder y de cómo el poder se utiliza. ¿En qué formas sutiles puede una persona abusar del poder? Al mismo tiempo, ¿qué problemas pueden surgir cuando alguien no usa el poder que se le ha dado?

 


 
     
     
 
 
 
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