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Lección de la Escuela Sabática
Primer Trimestre
Enero - Marzo 2007

Eclesiastés


 
 


Guía de Estudio para Maestros


Lección 4
"Del ser y del Tiempo "

 
 
Para el 27 de enero de 2007
 
 
Texto Clave: Eclesiastés 3:17.
 
 

 

El sábado enseñaré:

El sábado enseñaré...
Texto Clave: Eclesiastés 3:17.

Enseña a tu clase a:

Saber que las existencias vividas en armonía con la voluntad de Dios son vidas plenas.

Sentir que, a pesar del estrés de la vida y sus inseguridades, la voluntad de Dios se está realizando.

Hacer: Responder a la invitación de Dios: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” (Sal. 46:10), en medio de la confusión de la vida moderna.

Bosquejo de la Lección

A. Tiempo para todo (Ecl. 3:1-8)
1. ¿Qué tiene la Biblia que decir a quienes luchan con el dolor del corazón y las desilusiones?
2. “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”, escribió Salomón (Ecl. 3:1). Describe brevemente las diferentes etapas de la vida de una persona (niñez, adolescencia, joven adulto, edad mediana, jubilado, ancianidad, etc.). ¿De qué modo Dios las usa para nuestro desarrollo espiritual?

B. Todo es hermoso en su tiempo (Ecl. 3:11-15, 18-22)
1. ¿Qué quiere decir la expresión: “Dios restaura el pasado” (Ecl. 3:15)? ¿Veía Salomón que esto era una amenaza que inspira temor o una promesa que inspira esperanza?

2. ¿Qué le da valor al cristiano para afrontar el Juicio? ¿Qué promesas bíblicas podemos reclamar?

Resumen

Dios quiere que gocemos una vida que sea cualitativamente mejor que la de aquellos que no tienen nada que esperar del futuro.

CICLO DE APRENDIZAJE

PASO 1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: El paso 1 del ciclo natural de aprendizaje vincula las experiencias de los alumnos con la lección. Ayuda a los miembros de tu clase a responder la pregunta: “¿Por qué esta lección es importante para mí?”

El tiempo es vida. Al trabajar en nuestras tareas para sostenernos, canjeamos un “trozo de vida” por aquello que eventualmente intercambiamos con otros (trozos de la vida de otros).
El tiempo es amor. A continuación, presentamos dos escenarios de tiempo mal utilizado por cristianos profesos, que dedicaron excesivamente para sí mismos el tiempo propio que otros necesitaban:

* No se puede cosechar más tarde, en la vida, una cosecha para Dios que no hayamos tomado el tiempo de sembrar (Sal. 126:6).

* De la misma manera, no podemos cosechar más tarde, en la vida de familia, lo que no se sembró antes, con inversiones de tiempo. Los descendientes estarán demasiado ocupados como para que cosechemos su atención.

* Un padre bajó corriendo los escalones de la entrada de su casa dejando atrás a su hijo, que estaba sentado con una pelota en la mano. “Te amo, hijo”, exclamó el padre dando vuelta la cabeza. “No quiero que me ames. ¡Quiero que juegues a la pelota conmigo!”, respondió el muchacho.
Considera con oración este desafío inspirado: “De ningún otro talento que él nos haya dado requerirá más estricta cuenta que de nuestro tiempo” (PVGM 277).

Considera: Para evitar tener nosotros mismos la experiencia de Salomón, ¿qué podemos aprender de su vida?

PASO 2: ¡Explora!

Solo para los maestros: Este paso del ciclo natural de aprendizaje presenta información que los alumnos pueden usar para comprender mejor la lección. Ayuda a los miembros de tu clase a responder la pregunta: “¿Qué necesito conocer de la Palabra de Dios?

Comentario de la Biblia

I. El sentido correcto del tiempo (Ecl. 3:1-8)

¿Es Eclesiastés 3:1 al 8 una declaración respecto de la rigidez divina? Algunos extremistas pretenden que aun el “tiempo de morir” es absoluto, por lo que concluyen que no hay necesidad de límites de velocidad o intervenciones médicas. ¿O este pasaje estimula la autocomplacencia? “No te preocupes, relájate. A su debido tiempo será el momento correcto para cualquier cosa que venga o quieras”.

El tiempo es lo que evita que todo ocurra a la vez. Sabemos, por ejemplo, que Salomón no quería que se mezclaran los pares que enuncia en el versículo 4: No reír cuando era un momento de llanto. “El que canta canciones al corazón afligido es como el que quita la ropa en tiempo de frío, o el que sobre el jabón echa vinagre” (Prov. 25:20).

En otras palabras, “cuando estoy de duelo, quiero sentirme confortado y no que alguien trate de sacarme de la pesadumbre en forma prematura o trivial”.

Más tarde, Salomón añadirá que el tiempo no opera aisladamente: “Tiempo y ocasión acontecen a todos” (Ecl. 9:11; la cursiva fue añadida). Estar “en el lugar correcto en el momento correcto”.

II. Tiempo de trabajar

Tenemos que preguntarnos qué sabía Salomón acerca del “trabajo”, ya que su corte contaba con cantidad de esclavos y siervos. De hecho, el informe que ofrece de sus logros en Eclesiastés 2:4 al 8 contiene los verbos en primera persona diez veces, y concluye (vers. 9) comentando: “Fui engrandecido”. (Piensa, con compasión, que él está recordando su período de apostasía).

Salomón presenta la descripción de su trabajo en Eclesiastés 1:17. “Dediqué mi corazón a conocer la sabiduría”. Aparentemente, se había agotado estudiando la sabiduría. Primero, la sabiduría celestial (Proverbios); después, la sabiduría terrenal; luego, un estudio comparativo (Eclesiastés). Pero también esto demostró ser “aflicción de espíritu y vanidad” (1:17; 2:15); y presenta una advertencia acerca de que el esforzar la mente demasiado en el estudio es “fatiga de la carne” (Ecl. 12:12).

Es difícil comprender las expresiones de “penoso trabajo”, de su “mucha molestia” o el “trabajo” de buscar la sabiduría –guiado por Dios– que solo le proporcionó dolor (Ecl. 1:13, 18).

Pero, ¿tiene la humanidad una opción posible, pregunta él, fuera de seguir el propósito de Dios (vers. 13, 18)? Y, hablando como rey otra vez, afirma: “El hombre no puede contender con aquel que es más poderoso que él” (Ecl. 6:10).

Considera: ¿Sobre cuál de estas dos resoluciones se basa la sumisión de Salomón: “Sea hecha tu voluntad” o “Bueno, hazlo a tu manera”?

Avanza rápido al final del capítulo 5, si quieres captar el progreso de Salomón en comprender que los seres humanos pueden, después de todo, encontrar gozo en la suerte que les ha sido asignada, siempre que Dios les haya dado la salud para acompañarla. Esta perplejidad acerca de la salud no ha sido analizada todavía (Ecl. 6:2).

III. Tiempo y criterio para el juicio (Ecl. 3:16-18)

El lugar que tuvo Salomón como rey conllevaba la responsabilidad de juzgar (1 Rey. 3:16-18). Por lo tanto, ese aspecto de la descripción definitiva del trabajo del Rey pesa mucho sobre su mente.

Siendo que no puede saberlo todo, ¿está Salomón aquí reconociendo al Juez definitivo? ¿Está infiriendo él que, si este juez [Salomón] no te atrapa, el Siguiente –el que es más grande que él– lo conseguirá? (Recuerda el tema de su padre, David, al suplicar que Dios se ocupara de sus enemigos).

Nota que la expresión final, su conclusión en el último versículo de Eclesiastés, tiene que ver con el Juicio.

IV. Primero, necios; ahora, bestias

La semana pasada, vimos que Salomón gemía por que el sabio muere igual que los necios. Ahora, más profundo en su depresión, no se siente mejor que las bestias, porque ellas también mueren (Ecl. 3:19, 20).

En la semana próxima, notarás que se sentirá peor: Los que “nunca nacieron” –por lo tanto, no pueden morir– están mejor todavía (Ecl. 4:3). Salomón se siente absolutamente impotente (Ecl. 8:8). ¿Por qué esta frustración?

En el capítulo 3, versículo 11, él dice que Dios “ha puesto [un anhelo de] eternidad en el corazón de ellos [los hombres]”. De hecho, Salomón quería satisfacer ese anhelo en ese mismo momento, sin tener que afrontar primero la muerte. “Pasa por alto el ensayo”, pensaba; “y sigue con la recompensa que no has probado todavía”.

V. ¿Qué hay entretanto (todavía debajo del sol)?

La conclusión de Salomón, en el capítulo 3, ya se había afirmado en Eclesiastés 2:24. (Repasa esto con la clase.) Ahora, Salomón reconoce (una evidencia de su crecimiento) que las cosas que deben ser gozadas –la comida y el trabajo gozoso– son dones de Dios y no pueden ser disfrutados o gozados aparte de Dios (Ecl. 3:13).

PASO 3: ¡Practica!

Solo para los maestros: Este paso del ciclo natural de aprendizaje te ayudará a que los miembros de tu clase encuentren la respuesta a la siguiente pregunta: “¿Cómo puedo practicar la información que acabo de aprender?”

Preguntas para reflexionar:

1. “Escoger el momento oportuno” ¿es un arte o una ciencia? ¿Hay una “ley y orden” en el arte? La ciencia de escoger el momento oportuno (citas) ¿disminuye mi espontaneidad, mi libertad para “volar”?

2. ¿De qué modo Satanás “ha dado vuelta” la maldición del Edén, de que los hombres debían trabajar para vivir, algo tan agradable, de modo que para muchos la meta es alcanzar estatus y poder?

3. Si estoy trabajando para mis intereses propios y le pongo la etiqueta de que es “una empresa familiar”, ¿estoy usando mi carrera para sostener a mi familia o usando mi familia para sostener mi carrera?

4. ¿Estoy dispuesto a esperar en Dios, como Juez definitivo, o trato de tomar los asuntos en mis propias manos para “desquitarme”?

Preguntas de aplicación:

Al repasar la lista de contrastes que plantea Salomón (Ecl. 3:2-8), ¿para cuáles “tiempos” apropiados no tengo ningún sentido de oportunidad? Invita a la clase a separar un tiempo tranquilo y en soledad para hacer una lista de áreas en las cuales se sienten excepcionalmente débiles. Pueden invitar a un familiar para identificar áreas en las que ven que esa persona es fuerte. Mientras los miembros comparan privadamente sus propias dos listas, deberían analizar el perfil de ellos que resulta.

Testificación

“Hay algo peculiar en cuanto al ambiente de la Casa [de Representantes]”, dijo James Garfield. “Una declaración clara y fuerte de un caso, si se hace demasiado temprano o demasiado tarde, fracasa. Si está bien hecha en el momento oportuno es efectiva. Es un buen punto el estudiar cuál es el “momento oportuno”.–Citado respetuosamente: un diccionario de citas solicitadas por el Servicio de Investigación del Congreso (Washington, D.C.: U.S. Government Printing Office, 1988, p. 342; las cursivas fueron añadidas).

Considera: Mientras suavemente conduzco a otros al Agua de Vida, ¿estoy orando para captar el momento correcto a fin de darles “un vaso para beber”? O, si soy un mal ejemplo de testificación, ¿trato de traerlos a las cisternas de la tierra con su propio vaso?

Por ejemplo: Hay un dicho que reza: “No trabajes para tu dinero; haz que tu dinero trabaje para ti”. ¿Es esto posible sin aprovecharse de otros? ¿Es esta aplicación apropiada en la testificación?

PASO 4: ¡Aplica!

Solo para los maestros: En este cuarto y último paso del ciclo natural de aprendizaje, desearás animar a los miembros de tu clase a dar una respuesta vital a la lección. Ayúdalos a responder a la pregunta: “Con la ayuda de Dios, ¿qué puedo hacer con lo que he aprendido de esta lección?”

Salomón concluye, en su versículo final de hoy, que la gente debe “alegrarse en su trabajo” (Ecl. 3:22). Un organista empleado por una iglesia, entusiasmado con su trabajo, exclamó una vez: “¡No puedo creer que realmente me paguen por esto!”

Considera: Si eres joven, ¿has considerado con oración las elecciones en cuanto a carreras y trabajo o estás meramente haciendo planes de “encontrar un trabajo”, una vez que enfrentas tus responsabilidades? ¿Cómo puede alguien que sea un poco mayor y contento en su trabajo dar consejos y ministrar a los jóvenes, y aun a quienes se sienten que no tienen salida? (Recuerda la cita de El evangelismo, en la lección Nº 2).

Más temprano en su vida, Salomón había ganado mucho explotando a quienes lo rodeaban. ¿Indica esta conclusión un cambio de corazón y que no solo un rey merece ser feliz en el trabajo?

Considera: Los empleadores cristianos, ¿tienen la responsabilidad de ver que quienes están bajo su cuidado sean felices en su trabajo? ¿Deberían ellos recompensar a todos los trabajadores fieles por igual, considerando que “todos son hijos de Dios” o es el nepotismo solo una lección objetiva de Mateo 7:11?

“El tiempo es la distancia más grande entre dos lugares”. La distancia en nuestro viaje al cielo, entonces, no se mide en kilómetros (o millas), sino en tiempo. Hasta entonces, que todos podamos recordar la afirmación que hace Elena de White en Palabras de vida del gran Maestro, en la página 277, el primer párrafo.

Invita a un miembro de tu clase a concluir con una oración.

 
     
     
 
 
 
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